Creatividad

Oulipo, el reto de las letras

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Hace un par de años, dentro de su programa de actividades, la librería La Central de Callao (Madrid, España) organizó un taller práctico sobre el Oulipo, dirigido por los escritores Pablo Martín Sánchez (El anarquista que se llamaba como yo) y Pablo Moiño (un verso en una casa enana) al que tuve la suerte de asisitir.

 

Vale, cuánto me alegro, ¿¿ y qué diantres es eso del Calipo??

Oulipo. Ou-li-po. Pronunciese /u-li-po/, ya que viene del francés: “OUvroir de LIttérature POtentielle”. Significa Taller de Literatura Potencial y es un grupo de experimentación y creación literaria que utiliza técnicas de escritura “limitada”. Algo así como el juego “Tabú” aplicado a la escritura: se propone un reto o constricción (pongo un ejemplo muy sencillo: no usar la letra “S”) y escribimos/reescribimos cumpliendo este precepto.

Que conste que yo esto lo aprendí buscando en Internet cuando se anunció el curso y reconozco que aún así no me quedó del todo claro… ¿Entonces qué oscuro motivo me llevó a apuntarme y acudir solo a esta actividad sobre algo que 10 minutos antes ni siquiera sabía que existía? ¡Quién sabe! Incluso yo lo ignoro…

Pero fue genial.

 

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El Oulipo era pura excentricidad. Reordenaron el abecedario (pourqivtlcdemnyasghfbjxzkw) así que ya no podían llamarlo “a-be-ce-d-ario” sino “pourqi”. Una persona sólo podía entrar al grupo si todos los otros miembros lo aceptaban de forma unánime, y una vez dentro… ¡ya no se podía abandonar! La única forma aceptada para cursar baja era que la persona se suicidara ante notario, certificando que dicho suicidio tenía como único objetivo dejar de formar parte del Oulipo (¿¿hola??)

Así es, ¡ni la Guardia de la Noche es tan estricta con sus miembros!

 

Gif animado de Jon Snow Nieve en Juego de Tronos Game of Thrones Guardia de la Noche Nights Watch

 

Hasta la fecha sólo ha habido 40 miembros en el Oulipo, gente como Georges Perec, Marcel Duchamp o Jacques Roubaud… O alguno que quizá os suene más, como Italo Calvino (El vizconde demediado, El barón rampante, Las ciudades invisibles).

Otro miembro (y cofundador) fue Raymon Queneau, quien en 1949 escribió un libro titulado “Ejercicios de estilo” que se componía de 99 formas distintas de narrar un mismo hecho trivial (alguien va a la parada del autobús y se sube). Buscadlo por ahí, ¡resulta verdaderamente fascinante!

 

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Pero entremos en materia, porque con unos ejemplos entenderéis mejor con qué clase de cosas se entretenían estos excéntricos:

Elijamos una frase de 10-15 palabras de algún libro que nos guste (o un refrán o un aforismo). Yo, para ser neutral, he escogido la primera frase de La flor más oscura, un thriller policiaco recientemente autoeditado por su simpatiquísimo y apuesto autor 😉

 

portada cubierta novela negra flor más oscura

Cuando por fin llegué, ya la gente se agolpaba contra la endeble cinta de seguridad.

 

  • Diccionario

Una reconversión relativamente fácil. No hay que pensar mucho, pero necesitaremos un diccionario cualquiera en papel (sí, en papel).

Vamos a buscar cada uno de los sustantivos de la frase y sustituirlos por el sustantivo que aparezca en el diccionario siete palabras después:

Cuando por fin llegué, ya la gente se agolpaba contra la endeble cinta de seguridad.

Cuando por fin llegué, ya la gentuza se agolpaba contra el endeble cinturón de seísmo.” (siempre saldrá algo absurdo, claro :P)

 

  • Lipograma en S

Aquí ya hay que pensar un poco, pero no es muy complicado. Vamos a intentar reescribir nuestra frase original manteniendo su significado pero sin usar la letra “S”. En mi ejemplo es sencillo porque casi no hay “S”.

Cuando por fin llegué, ya la gente se agolpaba contra la endeble cinta de seguridad.

Cuando por fin llegué, ya la gente empujaba la endeble cinta de protección.

 

 

  • Constricción del prisionero

Y aquí va mi preferido. Es algo más complejo.

La idea es que todas las palabras queden “prisioneras” en un renglón, es decir, que ninguna palabra tenga rabitos que sobresalgan de un renglón ni por arriba (b, d, f, h, l, …etc) ni por abajo (f, g, j, p, …etc).

Si bien mi frase era muy sencilla para el ejemplo anterior, en éste lo tengo muuuy jodido difícil. Básicamente tengo que reescribir completamente la frase, ya que todas las palabras sobrepasarían un renglón.

Cuando por fin llegué, ya la gente se agolpaba contra la endeble cinta de seguridad.

con mi acceso en, unos seres se reunían en una … ¿? como si de un muro se …¿?

 

Hace algún tiempo, en los origenes de mi cuenta de Instagram compartí un par de constricciones sobre el famoso verso de Pablo Neruda “Puedo escribir los versos más tristes esta noche”. Podéis verlos aquí y aquí (y claro, también podéis seguirme en Instagram, si es que aún no lo hacéis).

¿Conocíais ya el Oulipo? ¿Os llama la atención esta especie de “alocada secta de las letras”? 😀

¿Os atraveríais a probar vosotros sus constricciones? Ya habéis visto, elegid una frase de 10-15 palabras de vuestro libro favorito (o un refrán o cita célebre de esa longitud), realizad este mismo ejercicio en unos 15 minutos… ¡y mostrad al mundo el resultado!

 

5 comentarios en “Oulipo, el reto de las letras

  1. ¡No tenía ni idea de esto, Daniel, pero me ha encantado! Muy original. Gracias por compartirlo. Voy a ponerme a prueba. Prometo pasar de nuevo por aquí con mi frase y sus distintas conversiones. 🙂 ¡Un abrazo!

    1. ¡Me alegro de que te haya gustado, Jesús! La verdad es que es un grupo y una actividad muy sorprendente y creativa. Te animo a investigar un poco más si te llama la atención porque hay muchas más cosas y esto es sólo una pincelada. Te tomo la palabra y espero ver tus experimentos 😀

  2. ¡Hola! Me ha parecido muy interesante, la constricción del prisionero me parece un poco compleja pero es la que más me ha gustado. Acepto el reto e intentaré transformar una frase de las tres maneras. ¡Te iré contando! 😉

    1. Sí, la del prisionero es un dolor de cabeza, hay que darle muchas vueltas para “enclaustrar” las palabras y que tenga sentido, pero mola cuando se consigue. Por ejemplo, en uno de los libros que cito al principio “un verso en una casa enana” (nótese que el título cumple la constricción del prisionero) aparece este enorme verso que también la cumple:
      “arrancarse, azorarse, roerse, carcomerse, no serenarse, no verse nunca, no conocer su cara;
      asomarse, marearse, creer en un averno oscuro;
      amenazar con caer;
      caer, caer a veces en un susurro suave, en un excurso vano, en una mueca acre;
      encerrar un verso en una casa enana;
      nunca amanecer, no vencer nunca…”

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