Vida

Las guardias de día y de noche

Sin que apenas nos hayamos dado cuenta, ya han pasado de largo por el calendario seis meses de 2018 y eso significa, obvia y crudamente, que la primera mitad del año está completamente agotada y con ella, todo el tiempo que esperábamos dedicar a nuestros buenos propósitos del año.

¿Cómo que no te acuerdas? ¿Qué fue de todos aquellos buenos propósitos que te hiciste al iniciar el año? ¿Qué has hecho entonces en todos estos meses?

Como dije en mi post de principios de enero (La brújula y el mapa: guía para no extraviar[me|se] en 2018) es inevitable ver el cambio de año como un reinicio, como un página en blanco en la que podemos empezar a escribir una nueva historia. Y las motivaciones están muy bien, pero pasado un tiempo prudencial es necesario detenerse a consultar si estamos caminando en la dirección correcta o si, por el contrario, nos hemos desviado accidentalmente en algún punto. Que no cunda el pánico porque aún estamos a tiempo de reaccionar.

Gif animado de Jon Snow Nieve en Juego de Tronos Game of Thrones Guardia de la Noche Nights Watch

“Allí donde las tempestades se precipitan en el mar y la trompa de las montañas bebe agua, allí debe realizar cada uno alguna vez sus guardias de día y de noche, para su examen y conocimiento.”
Así habló Zaratustra, F. Nietzsche

 

Pues bien, eso es exactamente lo que vengo a hacer aquí, públicamente, en modo exhibicionista: mis guardias de día y de noche para mi examen y conocimiento.

¿En qué estado se encuentra cada uno de los hitos que me había marcado para la etapa “2018”?

 

1) Escribir 500 palabras al día (de lo que sea).

Las primeras semanas del año escribí muy animadamente y llevaba un control muy estricto gracias a una app específica, cumpliendo este objetivo día tras día; sin embargo, a mediados del semestre dejé de usarla y a partir de ahí, aunque seguí escribiendo, por supuesto, perdí un poco el control sobre las métricas de mi producción escrita.

Es decir, ¿estoy cumpliendo ahora este objetivo? Pues no tengo ni idea.

Semanalmente he cumplido con los ejercicios del taller de escritura al que asisto, y quincenalmente he ido escribiendo los artículos del blog… Además, no hay que olvidar que el objetivo final de esta acción era consolidar hábitos para, a continuación, trabajar con cierta dedicación en un nuevo proyecto literario. Y estoy en ello (en un estado incipiente, pero suficiente para considerar que estoy bastante metido en ello). Ojalá en un par de meses pueda contar más.

simio mono estresado ratón mouse ordenador computadora

De hecho, por esta razón, querría apretar el ritmo en estas semanas estivales y dedicarle un rato diario sin excusas, para asegurarme que cuando llegue el 1 de septiembre tengo algo más que consistente entre las manos. Veremos si el calor lo permite.

 

2) Mantener activo el blog

Uno de mis principales miedos a la hora de poner en marcha el blog (y que va, además, en directa relación con el punto anterior) era el no ser capaz de darle continuidad, o darme cuenta, tras seis o siete posts, que no tenía ya nada más que contar. De momento he ido consiguiendo cumplir puntualmente con el propósito y estas líneas que escribo componen el duodécimo post de 2018 y el décimo octavo desde su origen…

Pero no voy a mentir. El miedo a la discontinuidad, a la interrupción, al silencio, sigue ahí. Al principio de esta andanza se me ocurrieron varios temas y ya los he desarrollado y publicado, y ahora mismo no tengo muchas más ideas nuevas, porque no sé hasta qué punto os puede interesar mi experiencia escribiendo una novela o autopublicando, por ejemplo.

Es decir, que el verdadero reto de este propósito no era sólo la escritura sino también mantener la imaginación activas para encontrar temas variados sobre los que escribir, y en ese sentido el reto está más vivo que nunca.

 

3) Instagram

Éste sería un punto negro en mis propósitos del año, o al menos, yo lo siento así. He intentado mantener el ritmo de publicaciones, pero en algunos momentos las he espaciado un poco e incluso he tenido un par de lapsos de un par de semanas sin publicar nada de nada.

Desde el principio admití que no me consideraba para nada un bookstagrammer, a mí no me “sale” ponerme a hacer fotos, no es algo que haga de “forma instintiva” o “natural”, ¡ni siquiera tengo un sentido de la estética muy desarrollado! Todo esto se traduce en que es algo que hago de forma “obligada”, con necesidad de planificarme y de constantes recordatorios: ¡Eh! ¡Mañana “toca” subir foto a Instagram!

somos osos panda redes sociales instagram

Esta especie de imposición, junto a los cambios de algortimo de Instagram (tus publicaciones ya no se muestran al 100% de tus seguidores sino sólo a una parte, y según reaccione este público, se mostrarán a más gente), ha hecho que el número de interacciones que recibo haya caído últimamente y no sea tan divertido. ¿A quién no le gusta petarlo con una publicación en redes sociales?

En defintiiva, ¿me merece la pena seguir? Pues yo creo que sí. La parte impositiva no es tan dolorosa, no seamos dramáticos, y si bien la tarea de hacer fotos propiamente dicha no me encanta, sí disfruto viendo las fotos de la comunidad, enterándome de lo que la gente lee, comentando de vez en cuando y recibiendo algún que otro comentario, etc. Así que seguiré de esta forma.

 

4) Lectura

Para 2018, me había propuesto leer 20 libros, es decir, 1-2 libros al mes. Éste era el mismo objetivo que me había propuesto en 2017 y que había cumplido sin problema. Sin embargo, mi situación profesional cambió favorablemente hace unos meses: el año pasado pasaba mucho tiempo en el transporte público (¡el doble que ahora!), en consecuencia leía mucho más. Ahora, por fin, tengo la suerte de realizar desplazamientos mucho más cortos en mi día a día, pero ese tiempo que gano no lo invierto necesariamente en leer…

De todos modos, estamos a mitad de año y llevo leídos exactamente 9 libros (y apunto de terminar el décimo), así que como dice mi perfil de Goodreads (¿me mandáis una solicitud de amistad?), ahora mismo estoy 1 book behind the schedule pero creo que en una semana terminaré “Los aires difíciles” de Almundena Grandes y de nuevo estaré on track.

El guardián invisible (Trilogía del Baztán, #1)
Redondo, Dolores

El prisionero de Zenda
Hope, Anthony

Cuando todo era fácil
López, Fernando J.

Teatro con hormonas
Severo Huertas, Juan José

Danza de Dragones (Canción de hielo y fuego, #5)
Martin, George R.R.

Festín de cuervos (Canción de hielo y fuego, #4)
Martin, George R.R.

Notre-Dame de París
Hugo, Victor

El Tigre
Dicker, Jöel

Los viajes de Gulliver
Swift, Jonathan

gato leyendo novela

 

Otros caminos, otras guardias

5) Constancia en el gimnasio

Dicho y hecho, este año cambié la rutina de ejercicios y lo he notado. Cada día me dejaba con unas agujetas deliciosas, una señal inequívoca de que había trabajado duro, ¡qué gusto! Este ritmo más intenso me ha hecho ir un poco menos a la piscina, como es normal, no se puede abarcar todo y el cuerpo también necesita un poco de reposo para asimilar correctamente el trabajo realizado.

Desgraciadamente, mi gimnasio cerró por avería estuvo cerrado prácticamente todo el mes de junio. Entre unas cosas y otras, llevo un mes sin hacer nada de ejercicio, ups… Y como en tres semanas me iré de vacaciones, julio será un simple toma de contacto. Espero a partir de agosto retomar con fuerza el ritmo y acabar el año por todo lo alto.

 

6) Un “gran viaje”

Después de la experiencia increíble en Tailandia (sin lugar a dudas una de las mejores cosas de 2017), con todo el subidón reciente, quería hacer un nuevo “gran viaje” en 2018. Sin embargo, ahora mismo no está nada claro que pueda llegar a realizarse, aunque queden varios meses por delante y nunca se sepa qué pasará, de momento no hay ningún viaje “exótico” puesto en la agenda o sobre la mesa. Lo que sí hay ya marcado en el calendario es un par de semanas de vacaciones en el norte de España, y con mi compañero favorito de viajes y andanzas ❤️, cualquier destino, próximo o remoto, se convierte en una mezcla perfecta de aprendizaje, aventura y descanso.

 

7) Inmersión de submarinismo

Al igual que en el punto anterior, aún no lo he cumplido, pero el verano acaba de comenzar. Este verano, en la costa, intentaré aprovechar para sumar alguna inmersión a mi bitácora.

 
playa movimiento vacaciones
 

Y vosotros, ¿hicisteis propósitos de nuevo año? ¿Os animáis a contarme si los estáis cumpliendo y cuál es la razón si no es así?

 

2 comentarios en “Las guardias de día y de noche

  1. ¡Hola Daniel!

    Vas muy bien con tus propósitos, todavía nos quedan unos meses más para poder llegar a los objetivos propuestos. He repasado mis objetivos y algunos no van muy mal. Uno de ellos era además de seguir el ritmo con las reseñas en el blog escribir cosas escritas por mi y lo estoy haciendo aunque debo reconocer que me cuesta un poco publicarlas por si no gustan pero me sirve para desahogarme y la verdad es que desde que escribo algo mio cada vez lo necesito más . Mi propósito lector era de 40 libros para leer durante este año y llevo más de la mitad aunque no me agobio, sino llegó no pasa nada, hay que disfrutar de cada lectura 😉 El último propósito era pasar más tiempo con mi familia, con mi padre pero por desgracia no lo puedo cumplir pero hay que seguir adelante 😊 Veremos que nos deparan estos seis meses que quedan 🤗
    ¡Un abrazo!

    1. ¡Hola, Bea! Pues sí, no va mal, tampoco creas que me fustigo si no consigo las cosas (bueno, depende de qué cosas 😅) pero me gusta sentir que mi tiempo es provechoso 😎
      Como bien dices, lo importante es disfrutar de cada lectura. La verdad es que esa meta de leer X libros es muy subjetiva y hasta un poco absurda (no lleva el mismo tiempo leer un libro de 120 págs que uno de 1200 págs).
      Y sí, hay que seguir adelante, incluso cuando la vida nos da un golpe que nos deja completamente desorientados. Mucho ánimo también con tus textos, que hasta donde he leído son preciosos 😊

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