Novela negra

El crimen como una partida de cartas

Cuando la realidad supera a la ficción

Un amigo, lector incansable de novela negra, me dijo el otro día que “La flor más oscura” le había atrapado completamente y que le había sorprendido gratamente, pero que había algo, un pequeño detalle, que le resultó poco realista. “¿¿Poco realista?? ¿De qué se trata?”, quise saber, alarmado.

Mi amigo reflexionó unos segundos, quizás pensando cómo expresarse sin herir mis sentimientos… Y finalmente, concluyó que, para una historia tan realista, que tenía lugar en España, el balance de víctimas mortales era excesivamente elevado.

Yo sonreí con tristeza ante la terrible equivocación de mi amigo, porque aunque toda la historia es ficticia, la semilla de la misma es desgraciadamente muy real.

Es posible que muchos no recordéis los terribles sucesos que hoy rescato del olvido porque sucedieron hace unos quince años, y pasan tantas cosas semana tras semana, que no es complicado olvidar algo que ocurrió en 2003 en Madrid. Aunque, quizá, su nombre si resuene aún en alguna cabeza: el asesino de la baraja o el asesino del naipe.

 

noticias de periódico y titulares, el asesino del naipe actúa en madrid

 

Yo acababa de instalarme en Madrid hacía tan solo unos meses para empezar la universidad y la capital de España era aún una urbe desconocida y difusa, de la que sólo conocía las zonas circundantes a algunas paradas de metro, siéndome imposible ir de una a otra por la superficie.

La misma falta de conexión tenían sus asesinatos cuando empezaron a llegar a la prensa. Y así como yo fui conociendo esta ciudad por encima y por debajo del suelo, conectando zonas, la policía fue también conectando crímenes…

 

La cronología

 

1) Madrid

El primer asesinato sucedió en Chamberí, uno de los barrios más céntricos de la capital de España pero pasó algo desapercibido: había muy pocas pistas y pocos hilos de los que tirar y al haber sido perpetrado con un arma de fuego, apuntaba más bien a un ajuste de cuentas o la actuación de una banda criminal, sin embargo, la víctima (el portero de un edificio) no tenía antencedentes ni atisbos de “oscuridad” en su vida… Al día siguiente no había apenas información y, por tanto, el crimen quedó relegado a la sección de sucesos de la prensa local.

Fue en su segunda actuación, diez días después y cerca del aeropuerto de Madrid Barajas, cuando apareció un naipe —un as de copas— junto a un nuevo cadáver. Todos los periódicos y televisiones lo bautizaron inmediatamente como “el asesino de la baraja”, volcándose en él.

No queda claro (el asesino incurrió en bastantes contradicciones en su testimonio ante la policía y el juez) si esta carta estaba tirada en la calle por casualidad o si de verdad la puso allí para desligarse del primer homicidio, que no iba “firmado”.

 

2) Alcalá de Henares

Ese mismo día, a las afueras de Madrid, en Alcalá de Henares, atacó a dos personas (madre e hijo) en un bar aleatorio que encontró en su camino. El chico murió y su madre, pese a recibir tres balazos, consiguió huir del lugar. Una vecina que había bajado a llamar por teléfono, cayó asesinada también.

Aquí, ante su tercera y cuarta víctimas, el asesino no dejó ningún naipe. Todo apunta a que decidió actuar en otro municipio, fuera de Madrid, para que fuesen grupos policiales distintos los que investigaran los hechos y resultase más lento y difícil descubrir que el autor de todos estos asesinatos había sido la misma persona.

En cualquier caso, el criminal aceptó de buen grado el sobrenombre que la prensa le daba y a partir de ese momento prosiguió firmando sus horribles asesinatos de esta forma.

 

3) Tres Cantos

Volvió a actuar a las afueras de Madrid, esta vez en Tres Cantos, disparando a un chico y una chica que se despedían en un portal. Le disparó primero al él, en la cara, y cuando se disponía a descargar un disparo sobre ella, su arma se encasquilló. Al darse cuenta de que no resolvería este problema de forma rápida, dejó un dos de copas sobre el chico (al que daba por muerto) y se fue de allí con total tranquilidad.

El chico herido, a pesar de ingresar en estado muy grave en el hospital, afortunadamente acabó por reponerse de sus heridas.

 

4) Arganda del Rey

Diez días más tarde, en otra población madrileña, Arganda del Rey, el asesino sorprendió a una pareja de mediana edad que caminaba por un callejón poco iluminado y acabó sin miramientos con la vida de ambos. Allí dejó un tres de copas y un cuatro de copas.

 

El sangriento balance se había elevado a 6 personas: el portero de Chamberí, el limpiador de Barajas (as de copas), el hijo de la dueña del bar, la vecina que bajó al bar y la pareja de rumanos (tres y cuatro de copas).

 

Una sombra imposible de atrapar

Es decir, que mató a 6 personas y lo intentó con otras 3 (la dueña del bar de Alcalá y la pareja que se despedía en un portal en Tres Cantos), que milagrosamente consiguieron salvar sus vidas.

No había móvil. Simplemente mataba por experimentar qué se sentía al hacerlo. No había ninguna planificación y elegía a sus víctimas al azar.

La policía apenas contaba con datos: una pistola Tokarev presente en cada crimen y una descripción física del individuo. Práticamente nada, buscaban a una sombra imposible de atrapar. No podían prever ni remotamente cuál sería su siguiente paso, dónde actuaría o contra quién.

La sombra actuó durante meses, con completa impunidad, sin que la policía pudiera detenerle. Se entregó él mismo en julio de 2003, casi seis meses después del primer asesinato.

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La semilla

Mucho tiempo antes de estos hechos, antes de vivir en Madrid, tenía ya una idea en mente. Se trataba de una novela policiaca de la que visualizaba en mi cabeza algunas escenas como en una película, pero de la que me faltaba un hilo conductor más consistente.

Trabajaba en un borrador de novela que sufriría cientos de cambios, hasta que sucedió esto y empezó a tomar la forma definitiva y se materializó como “La flor más oscura” (aquí cuento la historia, que no tiene desperdicio).

 

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Pero la pregunta es: ¿hasta qué punto podría haber llegado este criminal si hubiera querido seguir adelante? ¿Cuántas personas más podría haber asesinado si hubiese deseado proseguir su actividad indefinidamente?

Por supuesto que son casos rarísimos, excepcionales, pero el sentimiento de desprotección abruma.

 

¿Conocíais o recordábais estos crímenes? ¿Alguna vez os habéis parado a pensar que el crimen perfecto puede tener lugar prácticamente por puro azar, sin necesidad de que el criminal sea especialmente habilidoso o inteligente, simplemente teniendo la suerte de recibir las cartas adecuadas (pienso también, por ejemplo, en el caso de Diana Quer, ahora tan de actualidad en España, que se ha esclarecido un año y medio después; o de muertes misteriosas aún sin resolver, como la de la pareja del pantano de Susqueda)?

 

Un comentario en “El crimen como una partida de cartas

  1. ¡Hola!
    No recordaba exactamente todos los detalles que nos comentas sobre este caso y sólo de pensar que estas personas van un paso por delante de la policía por lo que si no es que cometan un error o ellos mismos se entreguen me asusta muchísimo.
    Por fortuna hay muchos casos que las búsquedas de estos asesinos tienen éxito pudiendo evitar desgracias mayores.
    ¡Un saludo!

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