LiteraturaVida

23 de abril, Historia contra Literatura

El 23 de abril es un día que ya todos asociamos inmediatamente al Día Internacional del Libro, puesto que ya hace más de veinte años que lo oficializó la UNESCO (el organismo de la ONU para la Cultura), allá por 1995.

La razón por la que este día sea especialmente simbólico para la literatura es porque en esta fecha murieron Shakesperare y a Cervantes (bueno, a éste lo enterraron, murió el día de antes). También murió Inca Garcilaso de la Vega (no confundir con nuestro Garcilaso de la Vega, el del Siglo de Oro) y nacieron además algunos otros escritores como, por ejemplo, Nabokov.

Por cierto, la mayor gracia de esta efeméride es que Shakespeare y Cervantes murieron en la misma fecha, pero no en el mismo día. ¿Cómo es esto posible? ¡Pues porque en aquella época, Inglaterra y España no usaban el mismo calendario! Los ingleses seguían el calendario juliano y su “23 de abril de 1616”, para nosotros, con calendario gregoriano, era el “3 de mayo de 1616”. Si queréis conocer más, podéis leer la historia por aquí.

Sin embargo, hay más cosas que sucedieron un 23 de abril, no tan relacionadas con la literatura… Me refiero a una batalla que tuvo lugar en España, a una derrota histórica que apagó una esperanza de progreso contra el absolutismo imperante y que se saldó con cientos de muertos y la ejecución de los líderes del bando perdedor al día siguiente…

Vaya día de mal fario, ¿no?

 

23 de abril de 1521

Me estoy refiriendo a la batalla de Villalar (Valladolid), que tuvo lugar un 23 de abril de 1521, donde se enfrentaron el ejército “realista” (del rey Carlos I, V de Alemania) y el ejército comunero (un grupo sublevado por las continuas injusticias de este rey extranjero, que no hablaba español y ahogaba a Castilla en impuestos para gastárselos en sus guerras en Europa). Estas cosas denunciaban los pasquines en las plazas públicas:

Tú, tierra de Castilla, muy desgraciada y
maldita eres al sufrir que un tan noble reino como eres,
sea gobernado por quienes no te tienen amor.

Por esto, precisamente, el 23 de abril es el día de Castilla y León, en conmemoración de los comuneros.

Para los que me leéis desde el otro lado del Atlántico, debéis saber que a pesar de ser un país relativamente pequeño, España está compuesta por regiones que antiguamente fueron reinos completamente independientes, que se unieron y separaron a lo largo de los siglos y que, en buena parte, aún conservan hoy su propio folclore e incluso idiomas propios.

La configuración territorial de España ha cambiado muchísimo a lo largo de la historia. Hoy Castilla y León es la región más extensa de España (aunque es de las que tiene una menor densidad de población —habitantes/Km2—), pero su “antepasada”, la Corona de Castilla, era un reino independiente y todavía más grande (en amarillo, extensión en 1521):

reino de castilla guerra de las comunidades 23 abril día del libro

 

Los tres mosqueteros comuneros

Bravo, Padilla y Maldonado. Tres hombres capitanearon estos motines y revueltas que acabaron por convertirse en una guerra abierta contra el orden establecido del rey Carlos I:

    Juan Bravo. Pertenecía a la baja nobleza segoviana, su familia materna provenía de los Mendoza (una familia nobiliaria muy influyente en la época). Ostentaba el cargo de regidor y jefe de las milicias de Segovia cuando estalló la revuelta, que él acabó liderando.

    Juan de Padilla. Era un hidalgo toledano, capitán de las milicias de la ciudad, casado con María Pacheco (curiosamente, prima de Juan Bravo) y dirigió la oposición de Toledo ante Carlos I.

    Francisco Maldonado. En aquella época él era señor de un pequeño concejo de Zamora. Fue su primo Pedro Maldonado, regidor de Salamanca, quien apoyó la rebelión desde el primer momento, pero como guardaba parentesco con uno de los principales colaboradores del rey, para no despertar suspicacias decidió echarse a un lado y ceder el puesto de capitán general de las milicias de Salamanca a su primo Francisco.

Como véis, provenían de posiciones medias, con experiencia militar y algunas comodidades, sin ser especialmente poderosos o influyentes fuera de sus ciudades. Pero compartían un sentimiento de indignación y rebeldía con el pueblo llano, que tampoco acababa de aceptar a Carlos I. Y es que en realidad le correspondía reinar a su madre, ¡Juana La Loca!, pero la habían apartado y recluido… ¿Estaba tan loca como decían o era todo una campaña de acoso para deslegitimarla? Las intrigas de Juego de Tronos son una chiquillada si miramos lo que sucedió en nuestra propia Historia.

“¿A quién sirves en realidad?”
“Al reino, mi señor. Alguien tiene que hacerlo.”

Se les dio el nombre de “comuneros” porque en una de las primeras cartas de protesta que hicieron llegar al rey defendían el concepto de “Comunidades”, solicitando que no se desatendiesen las necesidades de Castilla gastando sus impuestos en guerras extranjeras.

 

La batalla de Villalar

Tras un año de levantamiento de armas contra las fuerzas del rey, con algunas victorias y derrotas en el campo de batalla, las fuerzas comuneras, poco cohesionadas, llevaban dos meses acuarteladas en el castillo de Torrelobatón (Valladolid), que habían conquistado tras varios días de asedio y lucha.

No contaban con suficientes provisiones ni refuerzos, por lo que cuando constataron que sus enemigos estaban concentrando un gran ejército en la zona, tras muchas dudas decidieron abandonar el castillo y poner rumbo a la ciudad de Toro (Zamora), favorable a la causa comunera y lugar donde podrían encontrar apoyo.

Sin embargo, la decisión ha sido tomada demasiado tarde. Bajo una intensa lluvia los comuneros avanzaban muy lentamente y el ejército realista les pisaba los talones. No llegarían a Toro.

batalla villalar daniel fuertes blog 23 abril día libro

Juan de Padilla intentó prepararse para plantar cara a sus perseguidores en uno de los pueblos que encontraron por el camino, pero su ejército, agotado y empapado tras caminar veinte kilómetros bajo la lluvia, no atendía a las órdenes que él daba.

La siguiente localidad en su camino hacia Toro era Villalar, y aquel fue el lugar donde se desarrolló la batalla, concretamente, en el Puente de Fierro. El ejército comunero, en clara inferioridad respecto a las tropas de Carlos I, intentó que la batalla se produjera dentro del pueblo e instalaron la artillería en sus calles. Pero la situación era desesperada y se produjeron numerosas deserciones.

La caballería realista se lanzó al ataque de forma fulminante sin esperar a su infantería que venía detrás, y que ni siquiera fue necesaria. Mataron a 1000 soldados comuneros y capturaron a 6000, entre ellos a Padilla, Bravo y Maldonado. Al amanecer del día siguiente, el 24 de abril, se decidió su ejecución inmediata por rebeldía.

Juan Bravo, sentía tanta admiración por Juan de Padilla que, poco antes de ser decapitados, pidió ser ajusticiado primero “para no ver morir a tan buen caballero” y pronunció unas palabras históricas:

“Ayer era día de pelear como castellanos,
hoy es día de morir como cristianos”.

juan bravo segovia comunero daniel fuertes 23 abril día del libro

 

La memoria histórica

Actualmente se celebra cada año una gran fiesta de conmemoración histórica en el pueblecito de Villalar con una fuerte reivindicación política, pero la realidad es que el conocimiento de la Guerra de las Comunidades es muy limitado dentro de Castilla y fuera de ella es prácticamente nulo.

Es muy difícil mantener el recuerdo de un evento local si en esa misma fecha el resto del mundo (¡y cuando digo “el mundo” de verdad es el mundo!) está mirando para otro lado, hacia el Día Internacional del Libro: un evento necesario y loable, por supuesto, y también comercial (con la fuerza mediática que eso supone). En este caso, parece que la Historia, eclipsada, no puede competir con la Literatura…

Sirva este post para poner mi granito de arena y mantener viva la llama comunera. ¡Feliz Día de Castilla y León!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *